
Resulta alentador encontrar todavía personas librepensadoras comprometidas con Europa, su idea, proyecto y fin. El pasado 25 de enero tuve la oportunidad de leer en la Tribuna de El País el manifiesto “Europa o el caos”, del que se hizo eco este diario español con otros tres periódicos europeos.
Extraordinarias inteligencias y mentes las que confluyeron en pro de una Europa más unida y cohesionada. De todos los rincones de nuestra patria postnacional: el ensayista británico Salman Rusdie, los escritores alemanes Hans Christoph Buch y Peter Schneider, el escritor italiano, Umberto Eco, el filósofo y activista español Fernando Savater, el filósofo y escritor francés Bernard-Henri Lévy, el novelista greco-francés, Vassilis Alexakis, el periodista español Juan Luis Cebrián, el profesor italiano y escrito Claudio Magris, el psiquiatra y escritor luso Lobo Antunes, el sociólogo húngaro György Konrád y la lingüista y psicoanalista franco-búlgara, Julia Kristeva.
Ciertamente, y como se inicia su manifiesto, “Europa no está en crisis, está muriéndose”. Nos encontramos ante una situación histórica, comparable a cualquiera de las tantas guerras europeas vividas en nuestro pasado. Pues, nadie podrá negar, que hubo guerras civiles europeas y que actualmente nos encontramos en una suerte de guerra fría europea, o dicho de otro modo, “cómo jodernos entre nosotros sin ser conscientes de que vamos en el mismo barco”.
La Guerra de los Cien Años (1337-1453), la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), la Guerra de Sucesión Española (1700-1715) o la Gran Guerra Europea (o Primera Guerra Mundial), entre otras tantas, fueron superadas por el inicio de cooperación, solidaridad y unidad progresiva que la Unión Europea ha supuesto. Todo esto se puede ir al garete si no somos capaces de afrontarlo unidos en la diversidad y frente a la adversidad. Por el momento, parece que no lo somos.
Los del norte dicen que los del sur hemos derrochado y los del sur decimos que los del norte se han aprovechado (¡bonito pareado!). Ambos tenemos razón y ambos la perdemos porque no sólo de acusaciones vive el pueblo, y en esta ocasión no salimos de la trinchera nacional, del miedo al cambio. ¡Pues o cambiamos o morimos! Europa debe evolucionar al federalismo, a la la unidad política y la voz propia.
¿Qué está pasando? Lo propio de la dejadez y de enfrentarse a los problemas de lado. ¿Acaso pensáis que se está haciendo lo correcto? He aquí algunos fuegos que pueden hacer explotar el proyecto europeo:
Good bye UK! La tensión entre el Reino Unido de la Gran… ¡Bretaña! e Irlanda del Norte con respecto al resto de la Unión Europea ha sido siempre palpable, desde el momento de adhesión, del que ya mismo se cumplirán 40 años. Es sencillo, este país siempre ha visto en la UE una plataforma mercantil y comercial, sin importarle un bledo el proyecto político, pues el suyo estuvo siempre en su irrisorio Imperio y su prima hermana EEUU. Europa siempre ha acomplejado al Reino Unido, quien no ha sabido jamás encajarse entre la diversidad del continente. Su carácter isleño le hace creerse fuera del continente, curiosamente al contrario que los irlandeses. Ahora, el Primer Ministro británico, David Cameron, anuncia que en caso de que renueve su mandato en las lecciones de 2015, convocará un referéndum en 2017 para que sus compatriotas decidan si desean o no permanecer en la UE, si bien él mismo se mostró partidario de no abandonar el bloque. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, en pocas palabras: “chantajismo nacionalista”. El típico lloriqueo previo a la amenaza. También es cierto que debe contentar al ala más conservadora de su partido, pero no exime de la responsabilidad histórica que ha planteado. Por otra parte, el referendo de Escocia (un país más europeísta que la añeja Inglaterra) puede ponerlo en entredicho. También puede ser el opio del pueblo para conseguir ser nuevamente elegido… Sea como fuere, la respuesta de la Unión Europea ha sido pobre y falta de motivación, dejando al consentido Reino Unido seguir jugando a sus anchas.
I Cumbre CELAC-UE Otrora EU-LAC, siempre hay motivos para reunirse y hablar de empresas y pueblos. Esperemos que sirva para algo más que para ver desaires de la Canciller alemana al dictador cubano o los despistes propios del Presidente español, tan torpe para este tipo de actos. Esto nos demuestra que la clave está en las políticas de grandes bloques, que progresivamente tomarán las posturas de potencias: América Latina y Europa, nada más y nada menos. Y a todo esto, ¿dónde está el eje de unión que supone España y Portugal para con esta parte del mundo? Perdida y asumida por la Canciller. No sólo es la imagen central y destacada de la foto de familia, sino que ella es la diva europea, por encima de la mismísima “Gran viuda de la Argentina”. Ni España y Portugal hacen valer su peso en este tipo de cumbres donde sí pueden hacer de grandes interlocutores y canalizadores de los esfuerzos de cooperación. Esto no es simple patriotismo iberista, sino indignación por mal aprovechamiento de recursos. Estoy seguro que de celebrarse algo así en la cuenca mediterránea africana, Francia dejaría bien claro qué puede aportar (si Alemania lo permitiese por supuesto…).
¡Arde Atenas! ¡arde Roma! ¡arde… Bruselas! Una a una las grandes ciudades de la conciencia europea decaen y se pudren. Grecia queda ya olvidada por los medios y por la propia Europa pues fue electo el títere alemán y sigue la hoja de ruta dictada desde Berlín. Nuestras hermanas y hermanos griegos sufren la peor de las crisis imaginables, más allá de la económica, el olvido de los socios europeos. Claro, luego nos sorprenden que surjan partidos nacionalistas y extremistas que promuevan todo aquello que tanto nos ha costado eliminar de nuestras sociedades: racismo, xenofobia, homofobia, violencia, etc. ¿Qué más da? Mientras paguen podrán seguir en el “chollo” de que no les echemos… Y no somos conscientes de que la vida nos va en Grecia, como en el resto de PIGS. Irlanda y Portugal siguen sufriendo en sus carnes el rescate… Italia y España aguantan como pueden, sobre todo porque la Canciller así lo quiere… Francia en pleno “acojonamiento” pues sabe que si Madrid y Roma arden, París será la siguiente. Entonces será el momento del jaque mate para Berlín… Y Bruselas tan tranquila, mira el tiempo pasar, esperando que llegue un momento mejor, un unicornio con doce estrellas, un salvador alado a lo Schuman… Crisis social en Europa y la Unión Europea se ve impedida por sus propias hijas. ¡Mala madre!
¡Hola Croacia! A partir del 1 de julio tendremos a nuestras hermanas y hermanos croatas bajo el condenso acervo comunitario. Seremos 28 Estados los integrantes de la Unión Europea y el proceso de ampliación de derechos y libertades seguirá expandiéndose por el Viejo Continente… ¡Ah! ¡Qué no lo sabíais! Tranquilos, es normal. Apenas hay ilusión y ganas por recibir a nuevos hermanos en Bruselas, ahora todo es muy burocrático y técnico. Parece que formar parte de la Unión Europea queda apenas en tener una moneda inestable, libertad de circulación y poner una bandera estrellada en los balcones oficiales. ¿Nadie se acuerda ya de lo que pasó en los Balcanes durante los años 90? El anhelo croata de ingresar en la Unión Europea ha propiciado la extradición de varios de sus ciudadanos al Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia, eso es democracia, eso es progreso y eso es unión política. Pero ¿para qué pensar? ¿para qué reflexionar sobre el logro que supone Croacia en la UE?
Una moneda sin Banco ni política común Con la Economía hemos topado. Sinceramente ¿cree alguien que con la cantidad de economistas, expertos y profesionales de las Finanzas nadie advirtió que el hecho de asumir una moneda común sin una política económica y bancaria sería próspera? ¿Nadie sabía que el hecho de incluir a Grecia sin cumplir realmente los requisitos debidos traería consecuencias? ¿Alguien en su sano juicio entiende cómo tener una moneda sin un organismo regulador de la misma? Pues evidentemente, la respuesta está en los “Mercados”, liderados por las agencias de calificación que han asegurado su presencia en nuestras instituciones a través de testaferros: Mario Draghi, Luis de Guindos, Mario Monti, etc. ¿Seguís pensando que todo esto ha sido casualidad? Estaba programado desde el momento en el que tocamos los billetes coloridos y las monedas doradas. El Euro ha sido utilizado para empobrecernos. Sólo recuperaremos su verdadero valor cuando el BCE asuma su función, sin que ningún Estado miembro decida sobre el resto por muy excelente que sea su prima de riesgo. Sobre todo cuando dicho Estado promueve el control bancario de todas las entidades bancarias menos de las suyas… (música de Psicosis on).
La justamente galardonada Unión Europea con el Premio Nobel de la Paz de 2012 ha evitado una nueva guerra en Europa. De no existir, esta crisis habría supuesto un conflicto armado o una ruptura de relaciones diplomáticas como hace algo más de 50 años nuestro pueblo europeo vivió. Gracias a la UE, podemos hablar de una “crisis” y no de una “guerra”, una crisis que enmascara una guerra fría entre gobiernos europeos, que no entre el pueblo. Y en esta situación nos encontramos. Podemos aprender mucho o ignorarlo todo. Unidos hemos avanzado, separados somos muy vencibles y débiles.
Estas son algunas de las máximas que ponen de manifiesto la necesidad de una unión política, de un federalismo europeo en mayúsculas, o como dirían los autores de este manifiesto: unión política o barbarie, federalismo o explosión y “en la locura de la explosión, regresión social, precariedad, desempleo disparado, miseria”.
¡Europeos! ¡Levantaos! ¡Pedid tierra y libertad! ¡Sea por Europa libre, nuestro futuro y la Humanidad!