Dentrode unas horas se celebrará La Cumbre, uno de los más esperados eventos europeosde estos últimos años. La Cumbre tendrá lugar en la capital institucional, laciudad grisácea y cosmopolita de Bruselas, donde las cabezas de gobierno oEstado de los 27 serán agasajados cualesreyezuelos medievales. ¿Qué pretenden con La Cumbre del 9D? Pues los europeosqueremos que todos se pongan de acuerdo y dirijan el buque Europa a buenpuerto, al menos, a uno en el que todos rememos por igual, sin cuestionar constantementea la Unión.
Ami juicio, el problema no es el buque, sino la tripulación dirigente. Loscapitanes institucionales de Europa han sido desplazados, anulados ysubordinados a los deseos de dos remeros, el francés y la alemana, que se hanhecho con el resto. Dicho de otro modo, Rompuy (Presidente del Consejo) y Barroso(Presidente de la Comisión) han perdido cualquier tipo de credibilidad ocapacidad de iniciativa y control. Aquello que con el comienzo de la novedosatroika de 2010-2011 que contemplaba el Tratado de Lisboa, donde la figura del Presidentedel Consejo parecía mostrar solidez y cohesión a la Unión, parece ahora unespejismo más próximo a los recuerdos o sueños que a la historia y realidadinstitucional.
Lasvoces de Rompuy (culto, desganado y falto de carisma), junto con Barroso (altivo,efervescente, de las Azores’ team) se han visto apagadas cuales velas decapilla cuando el titán Merzoky se hizo con el control del navío. De nada sirvehaber querido otorgar presencia y voz institucional a la UE si los propiosfirmantes del Tratado de Lisboa no son capaces de asumir su posición en elrompecabezas del Viejo Continente.
Sinembargo, si algo necesita Europa es un líder, o líderes. Por el momento, Merzokyes el único que ha sabido orquestar el circo que se ha montado en la Eurozona ypor ende en las instituciones europeas, que están más que nunca en boca de laciudadanía y no precisamente por las políticas sociales o por las cuestionestratadas en el Parlamento Europeo. Ahora la ciudadanía europea mira a Bruselasa la espera de UNA respuesta.
Pareceser que se “refundará” Europa en el marco de un nuevo tratado, frutodel hostigamiento que esta crisis de ricos ha provocado. Espero que la uniónfiscal y el control financiero-tributario por parte de la Unión Europea conrespecto a los Estados miembros sea posible. Establecer un sistema detributación común, o con un tronco común, que aúne los esfuerzos de loseuropeos. Una idea y múltiples fórmulas… ¿por cuál se decantarán los “superdotados”que nos representan? Los eurobonos serían parte de la solución, pero no terminade convencer la Canciller alemana, ya que Alemania asumiría gran parte de laresponsabilidad… Claro, ahora se olvida el gobierno federal de Berlín de queEuropa le ha dado muchísimo más a Alemania de lo que Alemania le ha dado aEuropa. Parece ser que la historia germana se remonta sólo a partir de mediadosde los 90, olvidando el coste que supuso para las Comunidades Europeas lareunificación alemana, incluso la inclusión y presencia germana en lasinstituciones desde un principio en el proyecto europeo. La RFA fue miembrofundador, la primera beneficiaria tras la II Guerra Mundial del milagroeuropeo, en el que se culpaba a Alemania (nuevamente) de todos los males delmundo. ¿Qué ha dado Alemania en comparación de todo lo recibido? ¿Acaso sudesarrollo industrial, científico y productivo ha sido espontáneo? ¿no hanparticipado generaciones de europeos, trabajadores de todos los tipos y fondosprovenientes de más allá de las fronteras germanas?
EnEuropa necesitamos más unión, más progreso y más democracia. Menos chovinismo,nacionalismos, individualismos. No podemos ir contra aquello a lo quepertenecemos. Europa es de todos y cada uno, los Estados que la integran hansido los protagonistas, pues son la manifestación de las soberanías populares.Ahora, esas soberanías confluyen en un mismo río, mayor, con más caudal yposibilidades de éxito. No tiene sentido pretender reivindicar una Europa másfuerte y unida desde la visión particular de los Estados, menos aún cuando almismo tiempo muchos defienden regiones, los riachuelos de Europa, por encimaincluso de los Estados en los que se integran.
Sólocon más unión (fiscal), más progreso (institucional) y más democracia (de laciudadanía europea), será posible la Europa que soñaron nuestros antepasados.
