UPyD, pragmatismo político y modelo nórdico

Hace tiempo leí en el semanal británico The Economist un análisis sobre el éxito de los países nórdicos en su actual modelo de Estado social, político y económico. Apenas sorprende que los países escandinavos, o nórdicos (Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) sean líderes en competitividad, sanidad pública y política social, calidad educativa o innovación tecnológica, pero sobre todo, han superado los problemas de desigualdad riqueza-pobreza tan acusados en el resto del mundo occidental. ¿Cómo ha sido posible? Se trata de la superación del esquema bipartidista de izquierda y derecha y la aplicación del pragmatismo, o sea, si algo funciona ¿por qué cambiarlo? Y si algo no funciona, cambiémoslo.

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Los herederos de Odín han sido objeto de crisis políticas y sociales, especialmente, a finales del siglo pasado, donde su deuda externa era acusada. Sin embargo, tal crisis les hizo aprender: reducción del hiperinflado sector público, revisión de la política fiscal, inclusión de nuevas tecnologías en participación ciudadana y políticas de transparencia en sus instituciones, seria apuesta por la Educación y Sanidad… Por ese motivo, quizá, hablamos del conjunto de países con menor déficit del continente.

Ahora que el Gobierno español “la ha liado parda” con la polémica Ley de Transparencia, donde parece que se ha descubierto la pólvora, cabe recordar que los hermanos nórdicos aplican políticas de transparencia desde el nivel municipal al estatal en varios aspectos: desde el pago de impuestos vía SMS, al acceso a las cuentas públicas de sus instituciones así como el gasto público o el sueldo de sus representantes.

Por otra parte, la existencia de una Educación o Sanidad públicas no riñe con las ofertas privadas en el mismo ámbito, pues no importa tanto quién lo gestione sino cómo se gestione, dicho en plata: garantizar servicios universales de calidad ya sea vía pública o privada. Si algo no funciona o no es viable o no garantiza dicha igualdad entre ciudadanos: se cambia.

Además, si por algo se han caracterizado estos países es por su preciada política social y laboral. La idea aquella de la “flexiguridad”, pese a parecer un invento made in Germany, es algo que se aplica en estos países desde hace algunos años. El despido es barato, cierto, pero también es mayor el número de prestaciones sociales para los ciudadanos en situación de desempleo.

Concluye el semanal británico que la principal conclusión que debemos sacar de la apuesta nórdica es la puesta en práctica y no tanto la ideología que se siente en el poder. Y sólo basta con ver qué partidos gobiernan en estos países con políticas tan similares: los demócratas-cristianos en Suecia, los liberales y agraristas en Islandia, los socialdemócratas en Dinamarca, el centro-derecha en Finlandia y los laboristas en Noruega. Al parecer el transversalismo político de esta zona de Europa pone de manifiesto que no son las ideologías, sino las ideas que se apliquen las que determinan y realmente cuentan para los ciudadanos.

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¿Os suena de algo eso de un “partido transversal” en España? Desde 2007 existe en nuestro país un partido que propone la superación del famélico enfrentamiento izquierda-derecha promovido por los partidos tradicionales. Aferrarse a una ideología y considerar que ella misma supone la completa verdad implica una utopía de tal calibre que supondría la felicidad plena en los Estados, pues todo iría bien. La cuestión es que desde que el sistema de partidos existe, los Estados han tenido que superar crisis y problemas de toda índole en donde ni la derecha ni la izquierda han podido dar una respuesta certera y absoluta, quizás aproximada. De eso se trata. Aproximarnos a la solución teniendo en cuenta todas las posibilidades y aplicando la más lógica, la más práctica y no la “hiperdeterminada” por una ideología.

¿Qué propone UPyD para salir de esta crisis política, social y económica?

Refundación del Estado, fusión de municipios y eliminación de diputaciones. Se precisa una reforma constitucional para adaptar el Estado español a un modelo más viable de acuerdo con la sociedad española del siglo XXI, incapaz de asumir el modelo heredado de la más que agotada Transición. Un Estado federal donde todos los territorios tengan las mismas competencias y capacidades de forma proporcional, asegurando un Estado fuerte que garantice en todas los derechos y libertades fundamentales. Además, España es el único país de Europa que no ha abordado la fusión de municipios, manteniendo municipios inviables y superdependientes de las decimonónicas diputaciones provinciales (entes oscuros, poco transparentes y chiringuito de “pueblos”). Solución: eliminar diputaciones y crear municipios más grandes, más fuertes y menos dotados. Eliminar el paso intermedio innecesario. Pragmatismo.

Transparencia, sin más. Además de ser el único partido político que publica sus cuentas y aplica un modelo de gestión transparente en toda su organización (aquí os aventajo el enlace que lo demuestra), UPyD es la única formación política que defiende la aplicación de políticas de transparencia en todos los niveles institucionales donde el dinero público riegue: Administraciones, instituciones políticas, fundaciones, partidos, asociaciones, sindicatos o patronales, o cualquier otra persona física o jurídica que reciba dinero de “todos”. Por otra parte, no se trata del mero hecho de disponibilidad de la información, sino de la posibilidad de acceso que los ciudadanos tengamos a ella. UPyD, el partido pragmático español, aboga por una Administración más accesible y electrónica que permita conocer y gestionar desde casa. Pragmatismo.

Contrato único indefinido. Este tipo de contrato supondría la protección de colectivo desprotegidos o sin colegio, la protección de la abusiva contratación temporal, el aumento de la productividad en salarios y recaudación, la reducción de la fluctuación del empleo y la superación del modelo del ladrillo y los bares de copas. Es rechazado por sectores que viven precisamente de este modelo laboral inviable: ETTs, gestorías y asesorías laborales y a los sectarios que viven de la creación de tipos contractuales inútiles en la España actual. Este contrato supone una indemnización creciente y evitaría la precariedad laboral. Una fuerte apuesta por la contratación que implica un cambio de mentalidad empresarial, mucho más social y largoplacista, acompañado de una reforma del modelo laboral actual, evidentemente. Asimismo, UPyD propone la supresión de trabas burocráticas para crear empresas, una evolución de la Ley de Propiedad Intelectual adaptada a las nuevas tecnologías (Bye, bye Sinde) y el apoyo público al emprendimiento. Pragmatismo.

Educación, Sanidad y Medio ambiente: de todos y para todos. UPyD es el único partido en todo el territorio español que aboga por la devolución de competencias en materia de Educación y Sanidad al Estado (aunque su gestión sea descentralizada), así como por la fijación de una política común de medio ambiente y del uso de recursos naturales. La vertebración del Estado autonómico ha fomentado desigualdad en estas materias de cara a los ciudadanos, pues no debemos olvidar que la ciudadanía es el principio y fin de la Política y de cualquier democracia. Los chiringuitos, cortijos, barracas, masías y pazos autonómicos han seccionado el acceso y la recepción de estos derechos. No existe una Educación calibrada por igual, ni una Sanidad y menos una gestión medioambiental. Si el modelo actual falla (fracaso escolar, informe negativo PISA y huída masiva de universitarios españoles), ¿por qué continuar con ello? ¡Cambiémoslo! Fusionemos universidades, exijamos mayor calidad en el acceso a esta función pública, participemos en ello. Todos queremos ser iguales en nuestro derechos y libertades. Pragmatismo.

Sí hay salida a esta crisis, sí hay una apuesta por el progreso y el futuro de nuestro país en conjunto con Europa, sí hay una alternativa a la alternancia política. Sí se puede, podemos, es posible. Simplemente debemos evolucionar en política. No se trata a renegar de los posicionamientos políticos que a cada uno nos caracterizan, sino en asumir que ahora es el momento del pragmatismo, las ideas y el debate y no de las ideologías que, curiosamente, nos han metido en esta crisis.

Se ha podido denunciar la estafa del caso Bankia, se ha podido llevar a los tribunales la estafa de las preferentes. se ha podido irrumpir en todos los niveles políticos de nuestro país en menos de cinco años (Congreso de los Diputados, Parlamentos autonómicos, Parlamento Europeo y Ayuntamientos), se ha podido implantar un modelo sostenible de partido en progresión a la autofinanciación, se ha podido porque los ciudadanos y ciudadanas hemos querido que así sea.

¿Será que las viejas recetas ideológicas han caducado? ¿Por qué aferrarnos a lo de siempre si nos ha defraudado? ¿Por qué repetir lo mismo cuando ha fracasado? ¿Lo haríais en vuestros hogares? Pues en el hogar de todos, el Estado, tampoco deberíamos hacerlo. Miremos a los nórdicos y sus partidos, cada vez más transversales, dialogantes y cercanos a su ciudadanía. Aquí está UPyD.

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Un pensamiento en “UPyD, pragmatismo político y modelo nórdico

  1. Cualquiera que me conozca sabe que soy un gran admirador de las sociedades escandinavas y sus políticos, sobre todo, socialdemócratas. Pero son países que también tienen sus “ventajas”:

    - El PIB de Suecia es de 408467 M€, mientras que el de España es 1049525 M€. Las economías más pequeñas son más fáciles de cuadrar (amén de los numerosos problemas políticos que tenemos en España).

    - Son países que no han sufrido una guerra civil con sus correspondientes 40 años de dictadura, y que por lo tanto tienen una cultura democrática de muy larga trayectoria. En España todavía tenemos muy poca cultura democrática (o cultura, en general).

    - Son países con leyes inmigratorias muy restrictivas (no es que yo las defienda). Las prestaciones para inmigrantes son muy reducidas. Hablando del tema que sé, Sanidad, en Suecia, por ejemplo, los inmigrantes irregulares no tienen derecho a ningún tipo de asistencia sanitaria pública gratuita. Pueden ser atendidos en Urgencias, pero se les presenta factura. En España las leyes inmigratorias son mucho más laxas (no digo que esta sea malo, pero lo son) y como consecuencia tenemos un importante sector de la población en alto riesgo de exclusión social, que genera un tremendo gasto de recursos públicos.

    - Los movimientos nacionalistas periféricos son prácticamente inexistentes. No es que la política se haga sin estar a expensas de ellos todo el tiempo, que es lo que podríamos hacer aquí; es que no son significativos.

    Por supuesto que creo que tenemos que imitar lo que ellos hacen bien, y ante todo, olvidarnos ya del binomio izquierda-derecha, por ello me afilié a UPyD, pero creo que es importante tener estos datos (y otros que me dejaré en el tintero) a la hora de hacer comparaciones.

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